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INTELIGENCIA EMOCIONAL AVANZADA

Volver al   Bloginteligencia emocional

admin · diciembre 23, 2025 · 1 comentario(s)

Tabla de contenidos

En casi ya recorrido un cuarto del Siglo XXI, debe de ser ya sabido para una gran cantidad de individuos en el mundo la importancia que guardan las emociones en la vida de todo ser humano, no obstante de su edad, raza, color, geografía, género y credo, al ser ellas parte inherente de lo que se compone la naturaleza humana y sí, en algunos casos, el tema puede sonar trillado, sin embargo, cabe reconocer que todavía se desconoce a nivel científico mucho sobre el vasto mundo de las emociones así como se ignora aún más del tema por parte de la población normal, de ahí lo conveniente de ahondar en ello.

Entiéndase que el ser humano es un ente holístico, es integral, en el que todas sus órganos y funciones son interdependientes, esto es, cada parte tiene la facultad de funcionar de manera independiente de los demás órganos, sin embargo, no actúan aisladamente ni espontáneamente, hay un sinnúmero de conductos que los interconectan para que en ese enlace interactúen unos con otros, así que, cuando hay un deterioro o alteración en alguno de ellos, eso va a afectar tarde o temprano la funcionalidad de los demás, complicándose cada vez más las condiciones operativas del cuerpo y por ende la salud.

Si eso sucede en el ámbito físico, sucede con mayor razón en el dominio emocional, ya que éste está interrelacionado tanto con el dominio corporal –de ahí la somatización manifestada bajo cierta enfermedad cuando aparece una alteración emocional- como con el dominio cognitivo –ante los bloqueos del raciocinio en el que se nubla la mente y no se pueden generar ideas con claridad ante un súbito sobresalto de cualquier índole (alegría, miedo, afecto, tristeza, enojo) y sucede de igual forma con el sistema motriz, ya que ante una alteración emocional aparecen, según sea el caso, una serie de reacciones corpóreas que paralizan o impulsan al individuo a moverse con torpeza o intensidad.

Todo esto que he expuesto, se debe a que las emociones son recursos básicos, primarios, fundamentales para la sobrevivencia, y desde esa perspectiva, son parte de nuestra naturaleza animal, pues desde ese lugar, son instintivas y llegan a aparecer gracias a que son detonadas por cualquier circunstancia a la que estemos inmersos, sea agradable o desagradable, sea confiable o amenazante. Es por eso que, bajo ese tenor, cualquiera puede reaccionar con mayor o menor intensidad de una manera automática, instintiva como mecanismo de defensa y la acción puede ser huir o luchar. ¡Mera Sobrevivencia!

Ahora bien, todo individuo tiene la facultad de quedarse en un estado o condición animalesca, u optar por crecer y subir de nivel, es decir, responder desde su parte humana, hecho que invita a actuar desde otra perspectiva, sin embargo, eso no sucede así porque sí, para ello, se tiene primeramente que hacer uso de la conciencia, capacidad mental que va más allá de la mera razón.

Se dice que la conciencia es esa capacidad que tiene el ser humano de <<darse cuenta>> al poner la atención selectiva en algo, y ese “algo” puede estar relacionado con su mundo interior, ese mundo que le define como ente único e irrepetible como con el mundo exterior, todo aquello que le rodea y con el cual se encuentra implicado e interactúa.

Un primer nivel de conciencia, digamos, conciencia primaria o primate, surge cuando el individuo se da cuenta que algo del exterior aparece, sucede y capta su atención sin darse cuenta de si le altera, afecta o no, La atención está totalmente fuera de sí, y es una manera de vivir enajenado de sí mismo, ya que la persona puede vivir día tras día en ese estado de desconexión, tan absorto de lo que sucede alrededor que sus posibles respuestas no son percibidas.

Un segundo nivel de conciencia, digamos secundaria, es aquella en el que el individuo percibe una alteración (agradable o desagradable) en su propio cuerpo producto de algo que aconteció en el mundo exterior y su reacción instintiva o razonada se la achaca a ese evento, pues a su manera de entender e interpretar, fue la causa que le propició tal reacción. Su atención se vuelve a centrar en aquello que lo propició, culpa y aplica su razón en buscar una forma de compensar la afectación que le produjo hasta lograr un nivel de satisfacción aceptable o experimentar la frustración e impotencia. Si se le pregunta en cuanto a cómo está, regularmente contesta <<bien>>, <<no pasó nada>> cuando sí pasó y si le alteró. Hay una total desvinculación emocional y auto-engaño.

Un tercer nivel de conciencia, digamos intermedia. semi-desarrollada, se refiere al caso en que el individuo, ante el estímulo acaecido en su entorno, al verse impactado, ya pone atención en sí mismo y empieza “a sentir”, es decir, se conecta consigo mismo al poner su atención en su persona y empieza a percibir y reconocer la emoción como su intensidad, la acepta, aunque en ocasiones no sabe identificarla ni mucho menos manejarla, por lo que su reacción emocional es inminente y en algunos casos incomprensible y obvio que todavía se engancha y ocupa en culpar a aquello que lo provocó. Todavía juega el papel de víctima.

Hay un 4to. nivel de conciencia, digamos conciencia avanzada, la cual se manifiesta justo cuando al aparecer un evento que impacta al individuo, éste reacciona de una manera más controlada, se preocupa más en poner su atención en sí mismo que en lo que lo sucedió, es decir, trata de localizar la alteración en su cuerpo, cómo se manifiesta, la identifica en cuanto a su naturaleza como en su intensidad, le pone nombre, obviamente cuenta con la capacidad desarrollada de verbalizar lo que experimenta al compartirse con alguien más, aunque no deja de reconocer lo sucedido, simplemente se hace responsable de lo que a él o a ella le pasa con eso, provocando un mejor o más sano manejo emocional.

El nivel sabio dentro de la inteligencia emocional, es ir más allá de simplemente darse cuenta de lo que le pasa, sino se da el espacio para indagar la verdadera causa que detonó la reacción emocional y con ello me refiero a que su atención no está en los hechos, eso es simplemente un detonador, la verdadera causa o fuente del impacto emocional está en la propia persona, algo que está fuertemente ubicado en la memoria corporal o mental como un anclaje y de ahí la verdadera causa está en la clase de interpretación que hace de los hechos, influida por la asociación a alguna creencia o sistema de creencias sembradas en el pasado a raíz de alguna experiencia que dejó huella o por un introyecto hecho por algún adulto como parte de su educación en casa o escuela.

Este es el nivel más avanzado, es decir, llegar a ese nivel de comprensión de que nadie te hace nada, simplemente la gente actúa sin intención de lastimar, pero si ante ese comportamiento que no gustó se reacciona, es porque algo está asociado a alguna necesidad psicológica o programación que generan vacíos emocionales, por eso se detona, pero eso es de uno mismo y de nadie más, por lo que simplemente esa persona que se supone “te hizo algo”, sí, sí hizo algo, pero no para lastimarte, sino actuó por actuar inconscientemente. Si en ese instante se aplica la inteligencia emocional, eso fue un indicativo de que hay algo que corregir y esa reacción se convierte en una valiosa ayuda para descubrir ese contenido del pasado no resuelto de lo cual uno se tiene que hacer cargo.

No son los acontecimientos que se presentan lo que afecta al individuo, sino son sus interpretaciones sobre de ellos producto de sus necesidades psicológicas lo que le daña. Así que las emociones no nada más son esa energía que ayuda a moverse en consecuencia, sino son indicadores o alarmas que muestran que hay algo que necesita ser reparado para lograr avanzar en la conquista de esa libertad interior. 

Cuando hablo de esa libertad interior, no me refiero a la facultad de elegir por si mismo, sino a la capacidad de deshacerse de esos ciclos abiertos, librarse de esos contenidos tóxicos, nocivos incrustados en el ser de cada persona que no permiten estar en paz, que le imposibilitan ser uno mismo, que no le permiten muchas veces de gozar la vida plenamente. 

Son los patrones de pensamientos, y sistemas de creencias que desde una posición ya previamente concebida por la programación que ya se trae consigo, salen a flote, matizan las formas de interpretar los hechos, para darle la mente coherencia a la experiencia vivida y justificar la manera en que se ve y vive el impacto que produjo la situación como la reacción emocional, construye una historia que le da fundamento. Es por eso que decimos, <<tu realidad es sólo tu realidad, más no la realidad en sí misma>>, porque la interpretación tergiversa los hechos. 

Que quede claro, NO es la situación como tal la que genera el desequilibrio, el desorden emocional, es la manera en que la mente reconstruye los hechos desde un enfoque subjetivo y de ahí la clase de interpretación que se hace, derivándose una serie de juicios, postulados, expectativas catastróficas que invitan a actuar nuevamente desde la parte animal pero ahora con un toque intelectual, es decir, utilizamos el raciocinio para encontrar estrategias de sobrevivencia que inciten a huir o luchar y es cómo se comporta la persona figurándose una serie de escenarios que van desde el nivel más primate como es la agresión física directa como otras más sutiles como el lenguaje difamador, o civilizadamente entrar en juegos legales truqueados, propiciar daños a través de otros vía relaciones sociales, el uso pernicioso de influencias, usar el dinero para afectar, debilitar o destruir y muchas otras más artimañas que puedan estar al alcance.

La conciencia sabia sabe que las emociones son instrumentos de evolución si son atinadamente utilizadas, pero también de involución cuando una conciencia primaria sólo ve la afectación y le surge la sed de venganza y desquite a toda costa.

Así como la Inteligencia Emocional la he dirigido más a la persona en lo particular, también se refiere a saber identificar, comprender lo que le sucede en el mundo emocional de los demás, pues somos seres sintientes, ya que gracias a las emociones, podemos decir que somos seres vivos, porque sentimos a diferencia de todo ente autómata que está desprovisto de experimentar una diversidad de sensaciones no obstante de gozar de movimiento y razocinio.

A un nivel más de humano, cabe preguntarse, ¿cuáles son las habilidades que destacan cuando hablamos de inteligencia emocional? Haciendo alusión a Daniel Goleman, precursor del tema, nos refiere a:

  1. Conciencia de uno mismo. 
  2. Autorregulación. 
  3. Motivación.
  4. Empatía. 
  5. Capacidad de relación.

Las tres primeras entran dentro del ámbito personal, y las otras dos ya se refieren al ámbito social, porque tienen que ver con el mundo emocional de los demás.

Conciencia de uno mismo, se refiere a la facultad de percatarse de quién uno es, de cómo se relaciona consigo mismo y con su entorno, qué le afecta y disgusta como qué le agrada y gusta, por qué actúa de tal manera, qué le hace reaccionar, por qué hace lo que hace, en qué es débil y en qué fuerte, darse cuenta de sus defectos y virtudes, logros y fracasos, necesidades, intereses, talentos, pensamientos y emociones, y al margen de toda esta mezcla de información, permitiéndose aceptarse a sí mismo.

Autorregulación, se refiere estar facultado a cambiar el significado de algo e interpretarlo de otra manera a la forma originalmente hecha ante determinada situación y, de esta manera, modificar significativamente la experiencia emocional que pudo generar en un principio.

Motivación es entendida como esa fuerza o energía que surge del interior del sujeto que le excita, impulsa, activa y dirige su comportamiento con el fin de satisfacer alguna necesidad o deseo y subyace a toda tendencia por la supervivencia o auto-realización. 

Empatía es la intención y disposición que tiene todo individuo de comprender situaciones, condiciones y los estados emocionales desde la perspectiva de la otra persona, lo cual implica un esfuerzo de ponerse imaginariamente en su lugar para tratar de captar figuradamente lo que esa persona experimenta, sin juicio ni crítica, sino con absoluto respeto y aceptación sincera.

Capacidad de relación se refiere a esa facultad que tiene todo individuo por desarrollar para construir y mantener relaciones cordiales y recíprocas que favorezca la construcción de un buen clima personal, familiar, laboral o social, y hasta llegar a potenciar redes de contacto fuera de su círculo.

Precisamente, mientras el ser humano esté sensible y vulnerable consigo mismo, las interacciones sociales en cualquier ambiente van a ser fuentes constantes de estímulos que sacudan a unos y otros, por lo que, a pesar de los conflictos y diferencias, para lograr una sana convivencia y fomentar relaciones sociales y construir vínculos significativos con el tiempo, es necesario saber más sobre el mundo emocional y dedicarle tiempo para desarrollarse en este campo, como se hizo hace tiempo cuando se era niño, para desarrollarse cognitivamente, desarrollando una serie de capacidades dentro de la inteligencia racional.

Ahora toca empezar a educarse emocionalmente, porque en la medida en que vaya cada individuo conociendo en este dominio, localizando las emociones, reconociendo su presencia en su persona, aceptando totalmente y sin tapujos el abanico de sensaciones que están en nosotros prestas a manifestarse, a aprender a expresarlas y con ello manejarlas adecuadamente, a utilizarlas como un recurso más para impulsarse hacia el logro de metas y utilizarlas como indicadores de algo por reparar y corregir en su ser, eso hará cada vez entes más poderosos, porque se logrará pasar de ser entes libres de reaccionar y hacer desmán y medio a entes libres para actuar y disfrutar con mayor conciencia. 

La inteligencia emocional desarrollada permite, faculta a todo individuo y sociedad a llegar a ser seres pacíficos, gentiles, sensibles, creativos, agradecidos, solidarios, en otras palabras, verdaderamente humanos.

Por Master Coach Conrado Carlos Alonso Izaguirre

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